jueves

Puntos de vista

Versión 1:Era mediodía. Ella estaba sentada en la plaza. Era joven, de pelo negro, delgada. Tenía un trajecito y tacos altos. Estaba comiendo algo. Al rato apareció él. Rubio, bastante alto. Llevaba jean y zapatillas. La llamó por su nombre: Laura. Se acercó a ella y se sentó a su lado. Ella parecía nerviosa. A él parecía no importarle. Se puso a hablarle sin parar. Ella se limitaba a escucharlo. Por último, la abrazó y le dijo algo al oído. Ella no se soltó y se quedó sin decir nada.

Versión 2:
Ese mediodía Laura almorzaba como de costumbre en la plaza a la vuelta de su oficina. Cuando escuchó que la llamaban creyó reconocer esa voz. Y no se equivocó. Era Andrés. ¡Qué sorpresa después de un año sin verse! Se saludaron y él se sentó a su lado como si nada. Ella se sintió nerviosa pero trató de no demostrarlo. Luego de algunos comentarios triviales, él se animó a confesarle que su encuentro no era casual. Que últimamente pensaba mucho en ella. Y que había conocido otras mujeres, pero con ninguna se había sentido tan querido y cuidado. Laura se limitaba a escucharlo sin interrumpir. Por último él la abrazó y le dijo que todavía la quería. Ella se había imaginado esa escena muchas veces. Sólo que esta vez esas palabras y ese abrazo no le produjeron nada. Suspiró aliviada.

Versión 3:
Ese mediodía yo almorzaba como de costumbre en la plaza a la vuelta de la oficina. Cuando escuché que me llamaban creí reconocer su voz. Y no me equivoqué. Era Andrés. ¡Qué sorpresa después de un año sin vernos! Nos saludamos y él se sentó sin pedirme permiso, como si nada. Me puse nerviosa pero traté de no demostrarlo. Después de unos comentarios triviales, me terminó confesando que nuestro encuentro no era casual. Que últimamente pensaba mucho en mí. Y que había conocido otras mujeres, pero con ninguna se había sentido tan querido y cuidado. Yo me limité a escucharlo sin interrumpir. Por último me abrazó y me dijo que todavía me quería. Yo me había imaginado esa escena muchas veces. Sólo que esta vez sus palabras y su abrazo no me produjeron nada. Suspiré aliviada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.