lunes

La vida no se detiene

Nos pasamos el día corriendo. Aún en plena cuarentena. Siempre hay tareas que cumplir. El tiempo no alcanza, nunca. Obligaciones, responsabilidades, deberes. En resumidas cuentas, mandatos.
Hasta que un día de golpe y sin darte cuenta, te escuchas decir cosas que jamás pensaste saldrían de tu boca. Y es en ese momento en el que te escuchaste en voz alta y no te reconociste que algo empieza a hacer ruido.
Te preguntas: cómo llegué hasta acá? Yo no soy esto, o al menos soy mucho más que esto... Entonces vas al espejo, te miras bien de cerca y puede que hasta descubras una cana o una línea de expresión que no estaba, o no habías notado antes, quien sabe... Y como si te cayera un balde de agua fría, ahí llega "la verdad". Te das cuenta que pasó otro día y no hiciste algo solo para vos.
Sí, para vos. Te arrastró la vorágine y no pudiste pisar el freno. No supiste cuándo parar. Te olvidaste de escuchar tu voz interior.  Cómo no vas a estar enojada entonces? Malhumorada? Sin ganas de nada?
Dejá de postergarte.
No se va a venir el mundo abajo porque te dediques un rato al día. Los platos van a seguir ahí, los chicos pueden hacer la tarea más tarde, ordenaras después, relax ommmm!
Hacete un tiempo para hacer algo que te guste y te haga sentir en paz y armonía. Conecta con tu yo. Olvídate por un rato del afuera y date permiso para pensar en vos misma, en tu bienestar.
Habla por teléfono con esa amiga que te saca siempre una carcajada, hacé esa clase de baile o yoga postergada, empezá por fin ese curso on line pendiente, mirá esa serie que te recomendaron, las opciones son muchas!
Te aseguro que después de eso vas a tener más ganas y energía de encarar todo lo demás.
Basta de posponerte!
La vida es hoy.