El sonido de su celular lo distrajo. La pantalla le indicaba un mensaje nuevo. Era ella, después de tanto tiempo. Le preguntaba cómo estaba. Gerardo empezó a transpirar sin darse cuenta hasta que sintió el sudor de sus manos.
Escribió una primera respuesta, segundos después la borró. Se decidió entonces por: "Yo estoy muy bien. Extraño mucho sentarme a conversar con vos". Leyó con cuidado el mensaje y lo envió.
Los minutos pasaban. Trató de concentrarse en otra cosa. Miraba a los pasajeros subir y bajar. Jugaba con el cierre de su mochila. Llegó incluso a abrir su celular varias veces. Nada. Cuando comenzaba a reprocharse, sonó su celular. Era Andrea.
Decidió no atenderla.
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