Los días transcurrían lentos en mi rutina cotidiana y sólo esperaba el momento de cruzarlo en algún pasillo o ascensor, con la certeza de ser reconocida y admirada. Hasta que por fin se decidió a hablarme. Así empezaron algunas charlas triviales que se interrumpían al llegar al piso donde trabajaba. Trataba de hacerme la desinteresada pero mis movimientos torpes y nerviosos siempre me delataban. Él se mostraba simpático pero distante. Sin embargo yo intuía algo más. Nunca fui una persona de mucha paciencia, así que un día antes de bajar del ascensor le dí un papel con mi teléfono. El de mi casa por supuesto, en aquella época nadie tenía celular. Pensé que me llamaría en unos días y, sino era así, al menos me había arriesgado.
Esa misma tarde me retrasé y salí apurada para llegar a mi clase de teatro. A las dos cuadras exactas sentí que me chistaban. Levanté la vista y quedé boquiabierta al ver a Eduardo en la vereda de enfrente ¡Ya eran las 7 y él se iba siempre a las 4! Se ofreció a acompañarme hasta el subte y cuando llegamos me preguntó si quería caminar.
Anduvimos por esas vereditas angostas que me eran tan familiares pero que, de noche y en su compañía, resultaban desconocidas. Charlamos sobre nuestras vidas, nos contamos todo lo que pudimos en ese rato. Detuvimos la marcha al llegar a una plaza. Seguimos conversando, ajenos a los que pasaba a nuestro alrededor.
Él se mostraba superado pero su mirada me seguía diciendo algo diferente. Ya era tarde y estaba refrescando, empezaba a sentir frío. Tomé entonces coraje y acerqué mi boca para besarlo, pero él se alejó. Le dije entonces que era hora de volver mientras trataba de disimular mi vergüenza.
Regresamos por las mismas calles que ahora se veían oscuras y misteriosas. Ya estábamos a pocos metros de la avenida donde nos separaríamos cuando me tomó del brazo inesperadamente y me llevó a la entrada de un edificio.
Me plantó uno de esos besos que nunca se olvidan.
Me plantó uno de esos besos que nunca se olvidan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.