domingo

Sucede que a veces...


Es un día como cualquier otro. O al menos así parece.
Caminás por la calle, levantás la vista y de repente ves a ESA persona.
La que ya creías olvidada. Se te paraliza el corazón.
Pero al prestar un poco más de atención te das cuenta que te confundiste, no es. Sólo se le parece.
Mientras tanto el mundo sigue su marcha pero no importa, vos te quedaste ahí...
Revolucionado. Suspendido en ese instante. Afiebrado.

Y me refiero a esa fiebre que seguro sentiste de adolescente, cuando no podías controlarte frente a esa persona que te generaba tantas cosas al mismo tiempo.
¡Qué linda sensación!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.